Cádiz en Moto

Ya estuvimos en Chipiona, aunque fue una visita muy breve (que podéis leer aquí). En esta ocasión volvimos a Chipiona con varios puntos de interés en mente. Lo primero que hicimos fue acercarnos al faro de Chipiona, que ya vimos la otra vez, aunque de noche. Intentamos visitar el interior, pero estaba cerrado. Al parecer hacen visitas guiadas y tienen una ruta histórica dentro.

Imagen

Por detrás del faro sigue el paseo marítimo, en la parte derecha ya se puede ver de lejos las arenosas aguas de la desembocadura del Guadalquivir.

Imagen

Tras eso, pasamos por el Monumento de la Luz, que se encuentra al pie de la playa. Con la playa y el paseo marítimo desiertos, el monumento luce poco, pero seguro que en verano tiene mucha más vida — como el resto de la localidad.

De camino al siguiente punto de interés paramos en la plaza de Andalucía para hacer una foto a uno de los edificios del Ayuntamiento (o eso creo que era).

Imagen

La siguiente parada la hicimos en el principal monumento de la localidad a la memoria de la cantante Rocío Jurado, natural de esta tierra. Los restos de la artista yacen en un mausoleo en el cementerio de la localidad. La figura de la foto se encuentra en el extremo de la avenida que lleva su nombre, a la entrada del puerto deportivo.

Imagen

Volvimos sobre nuestros pasos hasta llegar al precioso castillo de Chipiona, asentado sobre una roca a los pies de la playa. Ahora, restaurado, hace las funciones de centro de interpretación del municipio (sí, ya no hay oficinas de turismo, hay centros de interpretación. Más info aquí). Allí nos dieron un mapa de la ciudad y nos indicaron los principales puntos de interés.

Imagen
Imagen

Como vimos que ya habíamos visitado lo principal, decidimos partir hacia Sanlúcar. Había estado en Sanlúcar en anteriores ocasiones, pero fue hace bastantes años e iba con la familia, sin saber realmente donde estaba en cada momento. Lo cierto es que al llegar reconocimos rápidamente la Calzada de la Duquesa, el paseo más emblemático de la ciudad.

Imagen
Imagen

Con la hora que era, antes de turistear decidimos buscar algo de manger y acabamos comiendo en la Taberna Juan, en la Plaza del Cabildo.

Imagen
Imagen

Tras eso empezó el callejeo, dirigiéndonos hacia la zona de los castillos y palacios de la ciudad.

Imagen
Imagen

Subimos por la calle Bretones, donde nos encontramos con el mercado de Abastos junto con Las Covachas, una antigua lonja de estilo gótico, y un pelín más arriba el auditorio de La Merced.

Imagen
Imagen

Seguimos subiendo por la cuesta de Belén hasta llegar al antiguo Palacio de Orleáns-Borbón, del siglo XIX y estilo neomudéjar, que cuenta con una frondosa arboleda en su interior.

Imagen

Muy cerca se encuentra la plaza de Condes de Niebla, el Palacio Ducal de Medina Sidonia y la Iglesia Mayor de la Señora de la O (en la foto).

Imagen

Por supuesto, siempre debe haber gatos, gatos everywhere.

Imagen

Seguimos subiendo la calle y empezamos a encontrar un montón de bodegas, muchas de ellas con horarios de visita al público, y un poco después damos con el imponente y majestuoso Castillo de Santiago.

Imagen
Imagen

Después de rodearlo decidimos empezar a bajar de nuevo en dirección a la Calzada de la Duquesa, donde teníamos aparcada la moto. Desde ahí, seguimos la línea de la costa norte hasta llegar al barrio de Bajo de Guía, pasando por la avenida del mismo nombre, en la que encontramos un montón de chalets de alto standing que parecían pequeños palacios. La zona es conocida por ser el lugar por donde los peregrinos cruzan el Guadalquivir en barcaza hacia Doñana camino del Rocío.

Imagen
Imagen

Intentar salir de Sanlúcar fue una hazaña. Dimos un par de vueltas por la ciudad, una de ellas nos llevó hasta la colina sobre la plaza de Toros, desde la que hice esta panorámica.

Imagen

Luego, pensando en que si iba lo suficiente al norte llegaría a alguna clase de carretera que conectase con Trebujena, cruzamos las pedanías de Bonanza y La Algaida (cuyas carreteras están llenas de badenes) hasta llegar a la entrada del parque de Doñana. Si llevase un 4×4 bien, pero con la moto no pensaba meterme en terrenos inhóspitos sin saber dónde acabaría y si realmente tendría salida, así que dimos la vuelta hacia el centro urbano. De vuelta en la civilización, ya sí, tomamos carretera y manta dirección Jerez, donde tomamos un tentepie helado en Area Sur, y finalmente de vuelta a Cádiz ligerito por la AP4.

Hace tiempo que llevo buscando un reemplazo para la bandolera que suelo llevar todos los días, y como en Ubrique tienen mucha tradición en marroquinería decidimos ir allí para ver qué encontrábamos y de paso hacer la visita.

30 de enero, salimos de Cádiz y tomamos la autopista AP4 hasta la salida de Jerez sur, donde enlazamos con la CA-3110 y sucesivas carreteras de la red provincial, primero hacia el este y luego hacia el norte, cruzando algunas de las barriadas y pedanías de Jerez, como Rajamancera o La Barca de la Florida. Al final desembocamos en Junta de los Ríos, una pedanía de Arcos, y desayunamos en la Venta Junta de los Ríos. Por 3.80€ dos molletes, un colacao y un zumo de naranja natural (¡y coladito!). Muy recomendable.

Fotografía
Fotografía

Tras desayunar tuvimos que lidiar con un caso digno de Cuarto Milenio, porque la brújula dejó de funcionar. Si la quitaba del manillar marcaba bien el norte, pero al colocarla en el manillar se quedaba fija, como si hubiera un imán cerca… Raro. Tuve que pasar de la brújula el resto del viaje.

Salimos hacia el norte dirección Arcos y, al llegar, hacia el este por la A-372 hasta El Bosque, donde giramos hacia el sur hasta llegar a Ubrique. Creo que no me equivoco cuando digo que la bajada hacia Ubrique llegando desde el norte es una de las vistas más bonitas que me he encontrado hasta ahora en mi corto currículum de rutas moteras por la provincia.

Lo primero que hicimos al llegar fue ir a la oficina de Turismo, en una de las avenidas principales de la localidad. Allí nos dieron un mapa y nos indicaron algunos puntos de interés.

Fotografía

Una de las cosas que me llamó la atención es que el río Ubrique cruza toda la población, y es posible verlo entre algunas calles, con un caudal considerable. En verano seguro que más de uno ha sentido la tentación de lanzarse al río con un donut inflable y cruzar así toda la ciudad.

Antes de empezar a turistear estuvimos indagando en las tiendas de piel de la zona más comercial: la avenida Dr. Solís Pascual y la perpendicular a ésta, la avenida de España. Esperaba que, entre las rebajas y la cantidad de tiendas de piel que había, pudiese encontrar algún bolso bandolera que se ajustase a lo que buscaba, pero lo cierto es que no di con ningún modelo que tuviera las tres B. La mayoría de cosas estaban orientadas al público femenino, de hombre encontré poquillo. Además los dependientes me comentaron que la fecha era mala, porque tras las navidades y estando ya a mediados/final de rebajas, el estocaje era escaso. Pero bueno, dichoso el dinero que a casa vuelve.

Muy cerca de la oficina de turismo encontramos el edificio del ayuntamiento y, en la misma plaza, la parroquia de Nuestra Señora de la O.

Fotografía
Fotografía

Siguiendo dirección norte llegamos a lo que antiguamente fue el Convento de Capuchinos de Ubrique, que actualmente alberga el Museo de la Piel. Lamentablemente cerraba a las 14:00 y llegamos tarde.

Fotografía

Justo al lado del convento quedan los restos de unas antiguas casas y lo que parece ser la llegada del río a la ciudad.

Fotografía
Fotografía

En el mapa que nos dieron en la oficina de Turismo nos indicaron una ruta de miradores de la ciudad. Al este se encuentra el mirador de la Ermita del Calvario… El nombre se ajusta a lo que sufrimos intentando llegar hasta arriba, al final desistimos y nos contentamos con hacer una panorámica desde este punto.

Fotografía

Bajamos de nuevo hacia el pueblo y nos dirigimos de nuevo a la zona de las avenidas principales. Nos recomendaron varios sitios de tapas y, tras mirar un poco nos quedamos en el Bar Cristina, que parece que es bastante popular en cuanto a tapas. El almuerzo estuvo bien.

Fotografía

Pasadas las cuatro de la tarde salimos de Ubrique por la entrada norte, no sin antes pararnos en el mirador Los Olivares, donde hicimos otra panorámica.

Fotografía

Y sí, esa que veis en la siguiente foto es la Ermita del Calvario que comenté antes… Algún día conseguiremos subir!

Fotografía

Para no volvernos tan pronto decidimos hacer una visita a un lugar fantasmagórico… los restos de un edificio abandonado en la carretera entre Benaocaz y Villaluenga… el inacabado Hotel Agua Nueva.

Fotografía

Un emplazamiento envidiable para un proyecto de altos vuelos que al final no despegó. Podéis leer la interesante historia del hotel en este blog.

Para despedirnos del hotel, una panorámica desde la parte trasera, con una esquinita de la piscina olímpica.

Fotografía

Tras esto, nos montamos en la burra y nos fuimos por donde vinimos.

Fotografía

¡Hasta la próxima salida!

El pasado domingo 26 de enero decidimos, algo tarde, hacer una pequeña salida, pero por primera vez dirigiéndonos hacia la parte oeste de la provincia en lugar de la zona de levante. En particular, salimos de Cádiz dirección El Puerto y una vez allí tomamos la A-491 hacia Rota. Esta carretera lleva en construcción bastantes años. Una búsqueda rápida en Google muestra que por lo visto la obra está paralizada desde hace tiempo, aunque teóricamente las obras concluirán en primavera, cosa que dudo.

En definitiva, seguimos la carretera, y rodeamos la inmensa base naval. El espacio que ocupa es impresionante y hay que hacer un rodeo bastante largo para llegar a la propia ciudad. Una vez allí, dimos un pequeño paseo por la alameda de la costa este, desde la que se pueden ver los barcos de la base y la playa del Rompidillo.

Imgur
Imgur

Tras eso, nos acercamos a la zona del puerto y decidimos adentrarnos en el casco histórico, parando primero en la plaza de España para hacernos la foto oficial, y luego fuimos hacia la plaza de Bartolomé Perez, donde se encuentran dos de los monumentos más importantes de la ciudad.

En primer lugar, el Castillo de Luna, una fortaleza del siglo XIII en un estado francamente bueno. Tanto el exterior como el interior presentan un aspecto muy bueno. Actualmente alberga la sede del Ayuntamiento y es posible entrar a visitar la planta baja.

Imgur
Imgur
Imgur
Imgur
Imgur
Imgur

En segundo lugar encontramos la parroquia de Nuestra Señora de la O, en la que casualmente estaban celebrando un besamanos, por lo que la estancia principal no se podía visitar.

Imgur
Imgur
Imgur

Tras la dos visitas paramos en un bar aledaño a tomar una pequeña merienda. Nos daban las seis y media y el sol se nos iba, así que decidimos partir hacia Chipiona. A medio camino nos desviamos un poco para cruzar por Costa Ballena, aunque francamente en esta temporada hay poco que ver allí, aparte de calles desoladas que recuperan su vitalidad en verano.

Una vez en Chipiona y con la puesta de sol casi en los talones dimos algunas vueltas y nos dirigimos a la que parece ser la principal atracción turística del municipio, el Santuario de Nuestra Señora de Regla. No esperábamos encontrar mucho ambiente por allí, y lo cierto es que las calles estaban desiertas, pero en el interior de la iglesia el flujo de personas era constante.

Imgur
Imgur
Imgur

El sol ya se había puesto, y las carreteras de vuelta no eran las mejores de noche, así que dimos una vuelta rápida por el paseo marítimo, pasando por el faro, y decidimos irnos. Como dato curioso, el faro está gestionado por la autoridad portuaria de Sevilla (porque sirve de guía para entrar en el Guadalquivir) y además es el más alto de España… aunque a primera vista no me pareció tan alto. El de la Caleta es más mejón.

Imgur

tomamos la carretera rumbo al Puerto y de vuelta a Cádiz. A ver si la Junta se pone las pilas y mejora las carreteras de esa zona, sobre todo finalizar los tramos pendientes de la A-491, porque el flujo de coches era el típico de una autovía, no el de una carretera convencional normalita.

Como lección aprendida: no salir después del mediodía en invierno. La noche se te echa encima en menos que canta un gallo y no te da tiempo de ver nada. Tendremos que volver!