Cádiz en Moto

Tras casi cuatro años de blog, toca pasar página y lanzar un fundido “a gris”, que no a negro. Han sido cuatro años de grandes descubrimientos, de muchos kilómetros en moto (más de 70.000) y de muchísimos rincones descubiertos en nuestra provincia. Todo este tiempo he hecho algo que me gusta, que es salir en moto a descubrir sitios nuevos de Cádiz, y lo he intentado documentar lo mejor posible, tal y como me hubiera gustado encontrarlo a mí.

Ha sido un viaje interesante e intenso, de cientos de kilómetros semanales que he disfrutado mucho, a veces solo y a veces en buena compañía. Un viaje a lomos de diferentes motos, cada una con sus ventajas y sus inconvenientes. Primero, rodando en la Honda NC700S, una moto muy capaz que supuso mi bautizo motero, con unas prestaciones a la altura de motos de mayor envergadura y una idiosincrasia propia que no dejaba indiferente a nadie.

Más tarde, a lomos de la BMW F800GS, pude saborear una faceta totalmente nueva del motociclismo, permitiéndome adentrarme en caminos de tierra que me dieron acceso a rincones aún más especiales, si cabe, de nuestra provincia gaditana. Fue breve, menos de un año, pero intensa la experiencia con esta BMW, que a buen seguro seguirá disfrutando su nuevo dueño.

Lamentablemente estos cuatro años de Cádiz en Moto también han tenido sus sombras. Desde el comienzo el proyecto tuvo una proyección sin ánimo de lucro, con el único interés de compartir las rutas y lugares que visitábamos, aún conllevando una inversión de tiempo y dinero relevante. A pesar de ello, y bajo mi opinión, el proyecto sufrió la indiferencia de gran parte de la comunidad motera, no sé si por el enfoque más bien turístico del blog o por no haber sabido promocionarlo desde un enfoque apropiado. Buena muestra de ello es que tras cuatro años ni siquiera llegamos a los 1000 likes en la página de Facebook.

En algunos casos, incluso, el blog fue incluso recibido con negatividad, hasta llegar al punto de que algún grupo motero gaditano me llegó a acusar de pretender “adueñarme” de las rutas moteras que publicaba.

En cualquier caso, el balance sigue siendo totalmente positivo, y es por ello que quiero que esto no suponga un punto y final, sino un fundido a gris que en un futuro espero poder continuar, cuando las circunstancias sean mejores.

Muchas gracias a todos por estar ahí.

Con el final del verano, el popular espectáculo de la berrea del ciervo comienza en el Parque de los Alcornocales. Los ciervos entran en periodo de celo y hacen muestra de poder con sus graves berridos, que se escuchan en medio de la noche a kilómetros de distancia. En esta ocasión, cruzamos el parque de los Alcornocales parando en varios puntos para escuchar el fenómeno.

La primera parada que se hizo fue en el puente sobre el Guadalcacín del Tempul. Los casi tres kilómetros de agua que separan el puente de la orilla sureste sirvieron como caja de resonancia para los increíbles bramidos de los ciervos. Además, la fase lunar, casi nueva, facilitó que el cielo estuviera especialmente estrellado.

Cruzando el puente, la siguiente parada fue en el Puerto de Galis, justo en el cruce junto a la venta. Allí, de nuevo, se repitieron los sonidos de los animales, esta vez parecía que estuviesen a pocas decenas de metros de distancia. Verdaderamente impresionante.

La última parada la hicimos en el mirador del Mojón de la Víbora. De camino nos cruzamos con tres o cuatro cervatillos comiendo en los arcenes de la carretera, que rápidamente se escondieron en los arbustos al paso de la moto. En el mirador del Mojón de la Víbora no llegamos a escuchar ningún bramido, pero sí pudimos disfrutar de las vistas de Ubrique, que se encontraba en plena feria.

Para luchar contra el calor veraniego que nos acompañará estos meses, hicimos una ruta de tarde-noche en la que recorrimos en detalle la costa entre Vejer y Tarifa, buscando algunas pistas y diseminados.

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La ruta propiamente comenzaba en la Venta Manolo, justo en la curva de la N-340 tras pasar Vejer.

Justo junto a la venta comienza el primero de los carriles que exploramos en esta salida. La pista, al principio, es de gravilla y tiene una entrada en cuesta, por lo que otra opción es seguir por la N-340 y entrar por la segunda salida que encontraremos, desembocando directamente en el complejo hípico Sunshine Tour. El camino discurre por el diseminado de El Soto, cruzando adosados y casas bajas dispuestas que, en ocasiones, dejan ver las marismas de Barbate.

En uno de los cruces podemos tomar el ramal izquierdo (dirección este) y llegar hasta las instalaciones del Montenmedio Golf & Country Club, bastante exclusivo según parece. Nosotros seguimos hacia la derecha, dirección sur.

 

En varias ocasiones el camino ofrece desvíos hacia la costa, cuyo paso está prohibido ya que a partir de ahí se extiende el Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate, como se puede ver en este mapa de extensión. Habitualmente este parque natural se asocia principalmente al pinar de la Breña, pero también ocupa las marismas al norte del río Barbate hasta llegar a la carretera nacional, como se puede ver.

Y si antes era la Junta de Andalucía la que nos prohibía el paso, ahora es el Ministerio de Defensa el que le pone el cierre a este tramo de ruta, y a que comienza el terreno militar asociado a la Sierra del Retín. Tal y como explica la propia web de la Armada, la zona de adiestramiento abarca la totalidad de la Sierra del Retín. Es otro lamentable caso de terreno natural cerrado al público por intereses bélicos. Llegados a ese punto no nos quedó otra que dar la vuelta y deshacer el camino hacia la N-340.

De vuelta en la carretera nacional, seguimos unos kilómetros hasta la salida de Zahara. Según avanzamos hacia la costa, atravesamos la aldea de La Zarzuela y giramos hacia el interior del parque eólico en dirección a El Almarchal, otra pequeña aldea perteneciente a Tarifa con apenas 300 habitantes pero que cuenta con una curiosa afluencia de visitantes en verano, gracias a sus casas rurales.

La intención es explorar las pistas que cruzan el parque eólico e intentar acercarnos lo máximo posible a la cara oeste de la Sierra de la Plata. Justo en el extremo oriental de la localidad comienza la pista de tierra compacta. Un lugareño nos comentó que se trata de una pista circular que rodea todo el parque eólico y, y cuenta con una salida hacia Zahara.

La pista rápidamente abandona el núcleo urbano y se sumerge en un entorno de naturaleza con vegetación de secano. Prácticamente cualquier moto podría tomar este camino sin problema.

El camino sigue paralelo a la montaña, a unos 500 metros de la falda. Se encuentran algunos caminos que suben hacia la montaña a algunos cortijos privados, pero dejan de ser pistas de tierra compacta para convertirse en zonas de tierra suelta y barrizales.

Los aerogeneradores, a tiro de piedra, nos acompañaron silenciosamente durante todo el camino.

En la esquina sureste del camino, los cortijos del Moro y Zambrana forman el vértice de la ruta y desvían el camino dirección oeste, de vuelta hacia Zahara.

Según avanzamos, nos encontramos con una bifurcación que, por su ramal izquierdo lleva a Zahara desembocando en el Centro Hípico El Jibbah, y por su ramal derecho nos lleva de vuelta a la aldea de El Almarchal, siendo este último el camino que cogimos. A la llegada a la población, retornamos hacia la N-340 y recorrimos los 15 kilómetros que nos separaban de la entrada a Bolonia, que nos recibía con las formaciones rocosas de Betis.

Tras unas cuantas curvas en subida llegamos a la intersección entre la carretera de Betis y la que sigue hacia Bolonia, ocasión para pararnos en el bar El Tropezón para tomarnos una tapa mientras observábamos la vecina sierra de Fates, destino pendiente para futuras rutas.

Tras la tapa, continuamos el camino hacia Bolonia, no sin antes deleitarnos de las estampas que nos dejaba el atardecer en este idílico emplazamiento.

Hace ya dos años subimos a los miradores de Bolonia y estuvimos a los pies de la cueva del Moro, como podéis leer en este artículo. En esta ocasión, una vez pasada la antigua ciudad de Baelo Claudia, tomamos la bifurcación hacia la derecha en dirección a la conocida quesería de El Cabrero de Bolonia.


Este camino recorre durante varios kilómetros la plena ladera este de la Sierra de la Plata, cuyo lado oeste estuvimos recorriendo al principio de esta ruta. Según ascendíamos las vistas iban impresionando cada vez más. Desde prácticamente cualquier punto del camino era posible vislumbrar la ensenada de Bolonia.

Seguimos el camino hasta un punto en el que empeoraba bastante el estado del firme y comenzaba la subida a la Silla del Papa, punto más alto de la Sierra de la Plata que cuenta con un yacimiento arqueológico del siglo VI a.C. La intención es volver con más tranquilidad en otro momento y hacer el último repecho a pie para poder disfrutar de las vistas.

Tras dar la vuelta y deshacer el camino hasta la venta el Tropezón, tomamos la estrecha carretera de Betis, que surca la ladera norte de la Sierra de San Bartolomé.

Tras pasar unas zonas de escaladas llegamos a un cruce por el que, si lo seguimos, llegaremos al Restaurante El Tesoro y al diseminado de casas de Betijuelo. Desde ese punto ya es posible vislumbrar la carretera y las luces de Tarifa, que iban encendiéndose para aprovechar la noche veraniega. En general, una ruta ideal que hicimos de 6 a 10 disfrutando de las agradables temperaturas del atardecer y aprovechando las horas de luz.