Cádiz en Moto

Durante el puente de mayo aprovechamos el buen tiempo para hacer una salida de día completo para investigar posibles rutas offroad que afrontar con la nueva F800GS, en el entorno de la comarca de La Janda.

La primera parte de la ruta transcurrió en la vejeriega pedanía de Patría, situada en el cerro que le da nombre a unos nada desdeñables 200 metros de altura.

La curiosidad por conocer esta zona surgió de las idas y venidas por la A-48, de tanto ver torres de comunicaciones y diseminados en los cerros al norte de la carretera. Habíamos visitado en alguna ocasión la pedanía de La Muela y su popular pizzería en la curva, pero desconocíamos Patría.

Tras tomar la salida 30 y dirigirnos dirección La Muela, al poco, tomamos el desvío hacia el norte y empezamos a subir al cerro. Se iban sucediendo unifamiliares diseminados entre los que se intuían las vistas que, finalmente, se abrieron ante nosotros al llegar a un merendero asediado de manzanilla.

Coincidiendo con la hora del almuerzo, hicimos la parada correspondiente y aprovechamos para tomar un tentempié disfrutando de unas increíbles y casi interminables vistas de la comarca, siendo perfectamente visible Conil, Chiclana y los principales accidentes geográficos cercanos a la costa oeste, como la Sierra de Gibalbín.

Después de disfrutar un buen rato de la tranquilidad de la zona, solo interrumpida muy de cuando en cuando por el coche de algún lugareño, seguimos la ruta dirección norte.

Tras girar hacia el este, una cuesta hacia abajo nos dejó ver esta impresionante estampa a cuatro profundidades, con el bosque de Las Utreras en primer plano, Vejer en la altura, las impresionantes playas de Zahara más atrás y la geográfica africana como telón de fondo.

Avanzando el camino hacia delante seguimos llegamos a cruzar la pedanía de Los Parralejos, finalmente desembocando en la carretera A-396 que une Vejer y Medina.

La segunda parte de la ruta tuvo lugar más cerca de la costa, entre los municipios de Vejer y Barbate. Tras desembocar en la Barca de Vejer y poner dirección a la costa, a medio camino decidimos tomar la subida este de Vejer, en la que anualmente tiene un lugar un rally que aprovecha las cerradas curvas del trazado.

Una vez arriba, nos encontramos con la celebración de la feria de Vejer, por lo que el pueblo rebosaba vitalidad por todas las calles. Rodeamos, como pudimos, hasta el extremo oeste del pueblo y nos metimos en el camino de tierra para hacer la conocida como Ruta Buenavista, por el nombre del cerro que cruza.

Esta ruta, que es muy popular entre ciclistas y senderistas, cruza toda la zona sur del municipio de Vejer y avanza entre numerosos aerogeneradores situados a casi 200 metros sobre el nivel del mar. Las vistas, por tanto, son impresionantes, con una visión clara de las playas de Zahara a un lado, y Los Caños al otro.

Según avanza la ruta y entramos en el entorno del Parque de la Breña, tomamos las indicaciones que nos llevan hasta el Palomar de la Breña, una antigua hacienda del siglo XVIII ahora reconvertida en hotel rural, que cuenta cono de los tres palomares más grandes de Europa.

Entrando en el hotel y pasando la recepción accedemos al propio palomar, con centenares de huecos en las paredes que sirven como habitáculo para las aves que allí se criaban. Al parecer, la cría de palomas en la comarca tuvo un papel muy importante junto a la explotación agrícola, ya que los excrementos de las palomas servían como abono para los cultivos de la zona.

Finalizada la visita al palomar, seguimos bajando hacia el Parque de la Breña, parándonos en una de las varias áreas recreativas que ofrece el entorno. En particular, en este caso paramos en el área recreativa El Jarillo, que cuenta con bastantes comodidades para hacer un buen almuerzo de pícnic a la sombra de algún pino piñonero.

Tras cruzar longitudinalmente el parque hasta su ecuador, lo recorrimos transversalmente hacia el este hasta llegar a Barbate, pasando luego a Zahara de los Atunes y subiendo por el lado oriental de la Sierra de Retín hasta la N340, lo cual nos lleva al punto de salida de la tercera parte de la ruta: Facinas.

De esta pedanía tarifeña nacen varias rutas de corte offroad: hacia el Norte, ya sea cruzando el embalse de Almodóvar (que ya visitamos en otra ocasión) hacia el Valle de Ojén o hacia la Ermita de Ntra Sra de La Luz, y hacia el Este, por una pista que corona la Sierra de Fates y Salaviciosa..

La pista sobre la Sierra de Fates tiene en su punto intermedio un puesto de vigilancia forestal que, según nos dijo un lugareño, es de acceso libre. En la siguiente foto, tomada desde la falda sur de la sierra, se puede ver el puesto en el centro de la imagen.

También cuenta la pista con una estación de despegue de vuelo libre, similar a la que encontramos el mes pasado en la Sierra de Líjar en Algodonales. Podéis encontrar más información en la web de la Consejería de Turismo. Las vistas durante la subida son espectaculares.

Como todavía tenemos ruedas de carretera en la F800GS no nos quisimos adentrar más en el camino, pero definitivamente nos apuntamos la ruta para cuando tengamos algo más campero montado.

Para concluir la ruta, seguimos la línea de la costa dirección Tarifa, con para obligatoria en el Mirador del Estrecho, que ese día lucía unas vistas esplendorosas.

Las vistas desde el mirador nos recordaron las muchas pistas que aún siguen vírgenes (al menos para nosotros!) en la basta extensión entre Tarifa y Algeciras, como por ejemplo la ruta a la Torre de Guadalmesí que hicimos en 2015.


Pasado el mirador, hicimos una pequeña parada en El Bujeo, pequeña pedanía algecireña que sirve como punto de salida de varias rutas senderistas hacia la sierra, como por ejemplo la subida a los populares Bosques de Niebla.

Para terminar la ruta, nuestra intención era reconocer algunas entradas a rutas que partían de la vía de servicio de la autovía Jerez – Los Barrios, pero curiosamente nos encontramos allí con una romería.


Después de que cruzaran los romeros, llegamos a la entrada del carril a la finca Zanona, que sirve como punto de inicio a la ruta del Canuto de Valdeinfierno, que discurre por el Corredor Verde Dos Bahías. Como se nos echaba la noche encima, apuntamos la ubicación en el mapa para volver, para la próxima!

Cubriendo las espaldas de Algodonales se encuentra la Sierra de Líjar, una sierra de roca caliza de la época Jurásica de gran importancia geológica y visible desde la mitad norte de la provincia gaditana.

Conocida popularmente como «El Mogote»,esta sierra presenta acantilados y fuertes pendientes, y está coronada por una gran planicie en la que se encuentran pistas de lanzamiento de parapente y Ala Delta.

Es gracias a la presencia de estas pistas de lanzamiento por lo que existe una pista que salva los más de mil metros de subida hasta los miradores levante y poniente, que nos ofrecerán unas vistas absolutamente increíbles.

La ruta para llegar es sencilla. Viniendo por la carretera de Antequera (A-384) desde el Oeste, tomamos el último desvío hacia el norte justo antes de llegar a Algodonales, dirección Coripe/Morón. Llegaremos a la pedanía de La Muela, que cruzaremos al completo, y justo después de atravesarla veremos la entrada al camino a mano derecha, tal como muestra la siguiente imagen.

A pesar de ser un camino de tierra y algo de grava, es totalmente practicable por cualquier vehículo. De hecho sorprende ver coches de toda clase subiendo y bajado la pista. Al inicio del camino nos encontramos con un área de servicio bastante concurrida, y según avanzamos vamos subiendo en altura y se van dejando ver los increíbles paisajes.

Llegaremos a un desvío inicial que nos permitirá parar en el Mirador de Poniente. Seguimos subiendo para continuar hacia el otro mirador para, a medio camino, dar con un llano entre ambos miradores que nos da visibilidad a norte y sur, con impresionantes vistas.

Hacia el sur ya empieza a asomar el embalse de Zahara y el Parque Natural de la Sierra de Grazalema como telón de fondo, ideal para unas fotos. Hacia el noroeste, la pedanía de La Muela y localidades en la lejanía para aquellos de ojo agudo como Montellano y Puerto Serrano.

Pero esto es solo el aperitivo ya que, subiendo un poco más llegamos finalmente al plato fuerte: el Mirador de Levante. Sorprende muchísimo encontrarse esta planicie tan bien equipada en, con mesas de merienda techadas y en perfecto estado, ideales para echar una tarde en plena naturaleza. Situado a más de 1000 metros de altura, las vistas desde este punto son indescriptibles. Tenemos 180 grados de visibilidad hacia el sur. Por un lado, el municipio de El Gastor a los pies del tajo Algarín.

Estirando el cuello hacia el norte se vislumbra Olvera, tierra de aceites, coronada por la Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación.

El principal atractivo sin duda alguna en cuanto a vistas se refiere tiene lugar bajando a los dos miradores que hay encarando la ladera sur.

Desde allí, prácticamente a tiro de piedra, la localidad de Algodonales se asienta al pie de la montaña, mientras que arropada por su embalse la población de Zahara se asienta como vecina.

Merece mucho la pena visitar este lugar, la paz reinante unida a las increíbles vistas te aseguran, al menos por un rato, librarte de todo el estrés y disfrutar de la naturaleza en pleno estado.

Para ir conociendo mejor la nueva F800GS decidimos hacer una ruta por la vecina provincia de Huelva, visitando algunos de los puntos más emblemáticos de su sierra central. Quitando el incomodísimo trámite de ir y volver de Huelva desde Cádiz por autovía/autopista, la ruta que seguimos es la siguiente, en el sentido de las agujas del reloj:

La parte motera se inició realmente en La Palma del Condado, municipio situado en una llanura rodeada de viñas y olivos que son la materia prima para la principal actividad económica de la localidad. En su extremo norte nace la carretera HU-4103, increíble carretera revirada muy transitada por moteros y con un asfalto en un estado impecable. Durante la travesía en esta carretera discurrimos en paralelo al Río Tinto, emblema de la provincia onubense por su característico color rojizo, causado por la acción de los minerales ferrosos sobre el agua.

La carretera llega hasta el pequeño municipio de Berrocal, de apenas 300 habitantes. Es en sitios como éste donde experimentamos la diferencia de carácter entre los habitantes de las grandes ciudades y los de las localidades más humildes. En nuestro caso íbamos buscando una farmacia donde comprar algo para apaciguar la migraña, y uno de los lugareños a los que le preguntamos se ofreció a traernos Paracetamol de su propia casa. Un gesto que agradecí muchísimo y que probablemente en una ciudad más urbana no se habría dado.

Cruzamos Berrocal hacia el norte, pasando por una carretera que transitaba por un paisaje casi marciano de lo rocoso, transitando por la pequeña localidad de Madroño (no confundir con el Madroño malagueño!) hasta llegar, ahora sí, a la zona del Parque Minero de Riotinto.

Principal atracción turística de la zona, el Parque Minero de Riotinto comprende una serie de atracciones turísticas que dan a conocer la zona de la cuenca minera del río Tinto. Especialmente destacable es el ferrocarril que transcurre paralelo al curso fluvial y que visita zonas de otra forma inaccesibles de la zona. En esta ocasión no pudimos montarnos por falta de tiempo, pero a buen seguro que en la siguiente visita lo haremos.

Lo cierto es que es posible bajar en vehículo al inicio de la zona minera, creando un entorno genial para fotografías.

Tras la visita, fuimos al centro ciudad, donde nos encontramos con la VI Quedada Motera Riotinto: Al corazón de la tierra, donde echamos un ratillo. Allí, nos recomendaron ir a la vecina localidad de Nerva (a apenas 2km) a almorzar a Casa Idolina, lo cual fue todo un acierto. Por unos 12€ por persona, postre incluido, nos llenamos con unos platos riquísimos, como este enrollado de carne a la pimienta con puré de patatas:

Saciado y bien saciado nuestro apetito volvimos a la carretera por la A-461 hacia el norte. Es verdaderamente envidiable la cantidad y calidad de las carreteras de curvas de esta zona, con un asfalto en un estado muy bueno y encima cruzando paisajes brutales, como por ejemplo la presa del Embalse de Gossan, con una carretera que lo cruza por medio y en el que el agua de una orilla tiene un color totalmente distinto al del otro lado.

Continuamos por la A-461 hasta el cruce de Campofrío, donde seguimos por la A-479 (de nuevo, por carreteras de curvas de ensueño) hasta Aracena, nuestra siguiente parada.

La localidad es uno de los principales puntos turísticos de la sierra onubense por sus variados atractivos. En nuestro caso, lo primero que hicimos fue subir al Cerro del Castillo, desde donde es posible ver toda la localidad a vista casi de pájaro. El conjunto histórico del castillo y la iglesia mudéjar adosada a aquél es también visitable.

La localidad cuenta con otros puntos turísticos muy conocidos, como la popular Gruta de las Maravillas, que muchos visitamos con el colegio cuando éramos niños.

Desde las alturas de Aracena planeamos el cierre de la ruta. Bordea la ciudad la N-433, vía que engancha con la Ruta de la Plata al norte de Sevilla. Enganchamos la nacional rumbo sureste, no sin antes tomarnos un pequeño desvío a la localidad de Zufre, donde tomamos un café de merienda en el espectacular mirador de la Plaza de los Alcaldes, que hace las veces de balcón de la sierra oriental de Huelva. Desde el mismo se puede observar el enorme pantano de Zufre, con una superficie de casi 1000 hectáreas. En este artículo del Habla de Huelva podréis encontrar más información sobre la población.

Terminado el cafelito, deshicimos nuestros pasos hasta la N-433, para engancharnos finalmente a la A-66 hasta Sevilla y de ahí a Cádiz. Unos 520km para cambiar de aires en los que, por cierto, la nueva BMW F800GS se portó de categoría, transmitiendo una seguridad increíble, con un consumo contenido y una comodidad fuera de toda duda.