Cádiz en Moto

En esta salida, y por segunda vez consecutiva, intentamos infructuosamente visitar el yacimiento de Acinipo, situado entre el municipio gaditano de Setenil de las Bodegas y Ronda.

Image

Salimos al medio día con el plan de almorzar en El Cortijo, una venta-hostal en la entrada de Algodonales. A cualquier hora del día, es un buen sitio para parar y comer algo. Recordando, eso sí, pedir la carta de tapas, baratas y abundantes.

Una de las peculiaridades del local es la gran cantidad de gatos que hay por la zona siempre que vamos. Si decidís desayunar en la terraza, seguramente se os acaben acercando para pedir algo de comida.

Image

El restaurante se llena a la hora de comer, por lo que es bueno llegar con algo de antelación. Hacia el norte se ve el comienzo de la Sierra de Líjar.

Image

Desde un lateral del aparcamiento podemos ver una panorámica con la localidad de Zahara de la Sierra, a la derecha, y los tajos de las Grajas y Algarín (conocidos como las tetas de Ramona), pertenecientes al municipio de El Gastor.

Image

Una vez almorzamos y reposamos la comida, reanudamos el camino en dirección al yacimiento. El primer paso es subir a la malagueña localidad de Montecorto, que recientemente adquirió la independencia de Ronda. La salida este del pueblo da paso a una interesante carretera, en su mayoría en muy buen estado.

Image

La carretera va subiendo progresivamente, dado que el yacimiento está a casi 1000 metros de altura sobre el mar. Esto nos permite disfrutar de increíbles vistas de la sierra de Grazalema.

Image

Como comentaba al principio del artículo, ésta fue la segunda vez que infructuosamente intentamos visitar el yacimiento. La primera vez desistimos porque se nos hizo de noche, pero nos permitió capturar algunas imágenes del atardecer sobre la sierra.

Image

Esta segunda vez llegamos mucho más temprano, pero nos encontramos con la verja cerrada. Creíamos que tendrían horario de tarde, pero lamentablemente cierran a las 14:30, así que otro día volveremos.

Image

Para aprovechar el resto de la tarde hasta la puesta del sol, nos acercamos a la vecina localidad de Setenil de las Bodegas, que ya hemos visitado en otras ocasiones. Setenil, como siempre, sorprendiendo con sus casas metidas en la montaña.

Image

Image

Ya en el pueblo, merendamos en el Bar Cafetería Sol y Sombra, en la vera del río. De especial mención las tartas caseras, muy generosas en tamaño y riquísimas.

Image
Image

Después de la merienda, estuvimos dando una vuelta por el pueblo. Lo mejor es visitar primero la parte superior de la ciudad, donde se encuentra la Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación, e ir bajando hacia abajo hasta llegar a la vera del río y las casas en las antiguas bodegas.

Image
Image

Eso sí, hay que tener en cuenta lo angosto de las calles y los pocos aparcamientos que hay. Es recomendable aparcar donde se pueda y recorrer la zona a pie.

Image

Llega la temporada navideña y las salidas más ruteras dejan paso a los paseos de domingo a ritmos más tranquilos. Este último fin de semana hicimos una pequeña ruta por Medina-Sidonia, aprovechando una jornada de puertas abiertas.

Image

El primer paso, como viene siendo habitual cada vez que visitamos este municipio, es tomar una merienda en Aromas de Medina, en la entrada norte de la ciudad. Se trata de una empresa familiar que ha ido creciendo con los años para convertirse en un referente en cuanto a dulces artesanos, que en la temporada navideña cobra especial importancia.

Image

Los productos son la principal atracción, pero no la única. La impresionante decoración, de estilo andalusí, ofrece un entorno acogedor para comprar los pasteles navideños y para disfrutar de una merienda en la pastelería del local.

Image

En el piso superior han dispuesto un bonito belén que se puede visitar durante toda la temporada navideña.

Image

Image

También desde el piso superior es posible ver, desde un balcón, las instalaciones en las que se elaboran y empaquetan los productos de consumo. Un interesante punto de vista.

Image

Tras la merienda, ya pasado el atardecer, subimos hasta el centro del pueblo, desde el que pudimos obtener unas bonitas vistas.

Image

En Navidad, Medina ofrece multitud de atractivos para los visitantes. Por un lado, la venta de productos artesanales es un foco de turismo muy importante, pudiendo hacer compras tanto en el ya mencionado Aromas de Medina como en multitud de otros locales en el centro del pueblo, incluso las monjas del convento elaboran y venden sus propios productos artesanos.

Por otro lado, son numerosos los belenes que abren sus puertas al público, muchos de ellos con un nivel de detalle impresionante, como el de la Hermandad del Cristo de la Sangre, situado en una calle cercana a la Plaza de España.

Image

También abren sus puertas muchas edificaciones históricas, como la Iglesia del Convento de San Cristóbal, con una decoración perteneciente en su mayoría al siglo XVIII.

Image

Otro interesantísimo lugar que también abrió sus puertas durante estas jornadas fue el Museo Etnográfico, que busca mostrar la forma de vida y costumbres de Medina-Sidonia durante los últimos siglos, con exposiciones con objetos reales y recreaciones de diversas épocas. Desde los útiles para trabajar la tierra hasta las técnicas para la elaboración del vino, pasando por las diferentes etapas de la industrialización de las actividades agrícolas.

Image

Image

En definitiva, Medina-Sidonia es una localidad que acoge al visitante en estas épocas navideñas, un lugar tradicional donde pasar una tarde de domingo con la familia.

Siendo como es Villamartín un punto intermedio entre las mitades este y oeste de la provincia, es normal que se haya convertido en un lugar de paso habitual en casi todas nuestras rutas. Partiendo desde Villamartín hacia el sureste, camino de El Bosque, la A-373 pasa por la falda del Cerro Pajarete sobre el cual se posa el Castillo de Matrera, del que tratará la entrada de hoy.

Image

Para llegar a Villamartín tomamos el camino rápido, saliendo de Cádiz por la AP4 hasta la salida 80, que nos engancha con la A-382 hasta Arcos y luego con la A-384 hasta Villamartín pasando previamente por Bornos. Una vez ya en la A-373, paramos a la derecha del camino para almorzar en la Cooperativa del Campo.

Image

Como ya viene siendo habitual de la gastronomía de la zona, la carta es rica en carnes y baja en precios, perfecta para nuestras necesidades. En la foto, un plato combinado de hamburguesa de buey.

Image

Tras el copioso almuerzo, reposamos un poco la comida y partimos de nuevo el camino, que desembocó pronto en la Ermita de las Montañas, un popular centro de culto entre la población de Villamartín y alrededores. El lugar también hace las veces de merendero y lugar de celebraciones, gracias al precioso paisaje del que está rodeado.

Image

La zona posterior alberga el patio, la ermita, más antigua que el templo principal, y una tienda de recuerdos, donde también reside la familia que regenta el santuario.

Image

Image

Preguntando a los lugareños nos enteramos de la ruta que habríamos de tomar para poder subir a nuestro destino, el Castillo de Matrera. Nos indicaron que habríamos de seguir el camino que pasa por detrás de la ermita hasta llegar a una casa, tras la cual encontraríamos una senda que nos llevaría sin pérdida al castillo.

Image

Con ello, nos pusimos en marcha subida arriba, no sin antes contemplar las vistas que ya desde lo más bajo nos empezaba a brindar el camino.

Image

Pronto llegamos a la casa abandonada que nos indicaron, junto a la que encontramos esta placa con la información del sendero que tendríamos que seguir. Lamentablemente, sobrestimamos nuestra capacidad de orientación y empezamos a subir el cerro por una senda que no era la correcta.

Image

Tras un buen rato subiendo por una zona bastante escarpada, llegamos a una especie de mirador con ofrendas florales y una foto de la Virgen. La leyenda cuenta que un leñador encontró en el cerro una imagen de la Virgen en el siglo XVI y que, al parecer, la figura desaparecía de allí donde la ubicaban para acabar volviendo al sitio donde fue inicialmente encontrada. Esto llamó la atención de la Iglesia, que decidió levantar una ermita en el lugar para el culto a la imagen.

Image

Tras otro rato subiendo por terrenos muy escarpados, llegamos a la conclusión de que aquél no era el camino correcto y decidimos bajar. La suerte hizo que nos encontráramos con tres amables senderistas que iban, precisamente, camino del castillo. Nos invitaron a acompañarles y les seguimos.

Durante el camino se sucedían las bellas vistas de la comarca. En la foto, Villamartín a la derecha y el embalse de Bornos con la localidad homónima a la izquierda.

Image

En plena naturaleza, vacas, ovejas y hasta gatos convivían en total armonía.

Image

A más de 500 metros de altura sobre el nivel del mar, finalmente llegamos al Castillo de Matrera. La zona cuenta con una gran zona amurallada con la torre del homenaje en su flanco norte, que actualmente se encuentra en reconstrucción.

Image

Desde la cima, las vistas son espectaculares en los cuatro puntos cardinales. Hacia el norte, ya asoma la vecina provincia de Sevilla, con Montellano apareciendo en la pate superior de la siguiente foto.

Image

Hacia el sur y casi a tiro de piedra, la vecina localidad de Prado del Rey iba despidiendo los últimos rayos de sol de la tarde.

Image

Y hacia el oeste, impagable la estampa del sol en poniente con el embalse y Bornos a la derecha, respaldados por la lejana Sierra de Gibalbín. En un día claro como el del sábado, fue posible distinguir los edificios de la ciudad de Cádiz en la lejanía, situada a 70km en línea recta.

Image

Image

Una vez puesto el sol, con un cielo totalmente anaranjado y las ciudades ya solo distinguibles gracias a las luces artificiales, comenzamos la bajada de este impresionante enclave a las puertas de la Sierra de Cádiz

Image